jueves, 8 de enero de 2009

Era todo y era nada.

Eran besos de cristal
rotos de tanto rozarlos con mis labios,
eran ojos que se dedicaban a mirar
almas y corazones solitarios.

Eran poemas sin versos,
poetas sin palabras ni vida,
era algo más que un te quiero,
era un estrella herida.

Era todo y era nada.

Un mundo sin poesía,
hogar de hados y hadas
que en el mar de la duda
perdieron su varita.

Eres tú y sólo tú,
carcelera de mi corazón,
era un cielo de algodón,
era un mundo vacío de color.

Al fin y al cabo, eras tú.
Hermosa amante de la nieve,
de la mirada azul,
de besos amargos y endebles.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Precioso. De lo que te he leído, lo más bonito.