rotos de tanto rozarlos con mis labios,
eran ojos que se dedicaban a mirar
almas y corazones solitarios.
Eran poemas sin versos,
poetas sin palabras ni vida,
era algo más que un te quiero,
era un estrella herida.
Era todo y era nada.
Un mundo sin poesía,
hogar de hados y hadas
que en el mar de la duda
perdieron su varita.
Eres tú y sólo tú,
carcelera de mi corazón,
era un cielo de algodón,
era un mundo vacío de color.
Al fin y al cabo, eras tú.
Hermosa amante de la nieve,
de la mirada azul,
de besos amargos y endebles.

1 comentario:
Precioso. De lo que te he leído, lo más bonito.
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