lunes, 25 de agosto de 2008

Soledad.

Que mala es la soledad,
estar sentado en un escalón,
sin nada junto a ti,
sin nada a tu alrededor.

Ésta es la vida que me espera,
solo, abandonado,
sin nadie que me quiera,
sin nadie a tu lado.

¿Dónde estás?
Te busco y no te encuentro,
te llamo y no respondes,
aún así, todavía te quiero.

No me quieres ni ver,
estoy harto de todo,
ni siquiera te puedo oler,
estás dónde no alcanzan
estos desgastados ojos.

Derrito este boli en mi mano,
escribiendo palabras vacías
de un poeta solitario
que vendió todas sus alegrías.

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