Para ti, por ser como eres...
Nuestros cuerpos fundiéndose
en ese eterno abrazo,
mis manos en tu cintura,
y tus besos tan salados.
Tus brazos sobre mis hombros,
tus besos de caramelo,
tu piel de seda, tu fino cabello.
Perdidos en la oscuridad,
allí dónde nadie nos ve,
en nuestra intimidad,
juntos, como las olas y el mar,
juntos, sin nada sobre la piel.
Saludos!
domingo, 3 de agosto de 2008
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